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viernes, 2 de marzo de 2012

Las emociones hacen manitas

Soy todo lo que se puede ser desde la contradicción y las conversaciones en voz alta que a veces nadie escucha. Todo lo que se puede ser desde la montaña rusa de cambios de humor que forma parte de los días. Los ojos medio muertos de Kurt Cobain, la chica de Tirso, todo lo que no se puede ver pero existe. Soy el cúmulo de segundos que me ha situado en un sofá blanco en este momento exacto. Soy el vicio del viento. Viajo a las estrellas pero mi colchón nunca flota fuera de mi subconsciente. Es bonito soñar con el universo y pensar que en una galaxia remota una chica escribe lo mismo que yo, queriendo dejar un mensaje impreso en las entrañas virtuales del dios moderno. Las páginas de mil libros no son suficientes para entender el mundo.



Y a partir de aquí, monstruos.


i.

jueves, 12 de enero de 2012

Tras un cristal violeta

En un mundo perfecto llevaría horas caminando por las calles de New York city con los Smashing Pumpkins en mis auriculares y gente de diversas nacionalidades compraría mis libros. No existe el mundo perfecto. Aún. Pero existen mis paredes púrpura y mi mochila mágica donde además de apuntes siempre hay un libro y un cuaderno. Existen los momentos que dedico al día a escribir. Existen las canciones maravillosas y mi imaginación desbordante. Existen Mulder y Scully persiguiendo a los monstruos con un cazamariposas. Existe el helado de pistacho y los largos paseos a ninguna parte. Existen los sueños. Existen las ciudades inexistentes. Existen mis ganas. Existe el número 42 y la luna llena. Existen los lápices de colores. Existen las cosas muy picantes y los héroes anónimos. Existen los brownies calientes y el Onlimit en la Judería. Existe Filosofía y letras. Existen los poetas muertos y Allen Ginsberg con chistera. Existe el "Don't give up" y las páginas de miles de libros. Existe el papel y las calles recién amanecidas. Existo. "No hay otros mundos pero sí hay otros ojos".

Y a partir de aquí, monstruos.

i.

martes, 30 de agosto de 2011

Veinte caras en una espiral

Querido diario:

Si yo fuera otra persona me sentaría apaciblemente a narrarte mis vivencias en orden cronológico para darles algo de sentido. Pero tú y yo lo sabemos. No se me da bien el orden, como tampoco se me dan bien las cosas con sentido. ¿Nunca te has parado a pensar en las pequeñas cosas que forman el día a día? Así, sin más, sin otorgarles un horario, totalmente sacadas de contexto.

Así, si piensas en los componentes del día de hoy, o del día de ayer, puede nacer de entre mis piernas una masa de palabras poco relevantes. Que sí, joder, no te pongas pedante. Ya sabes cómo ocurre un parto.

Pensemos pues, que si fuera una superheroína, seguramente me habrían dibujado con el poder de convertirme en roca. Siempre quise leer mentes pero uno no elige su superpoder. Aunque a cierto nivel posea ambas cualidades. Tengo sueño, ¿sabes? No un sueño normal, es una acumulación de cansancio mental a la que me gustaría patear durante un siglo. Mi tatuaje se ha curado. Qué rapidez. Qué espiral de parálisis a la vez. Es un estado un poco irreal, ya lo entenderás. Nunca tengo hambre por las mañanas. Es crónico, como la estupidez humana. Nada ha podido conmigo nunca, lo sabes bien. Nadie conoce un sólo capítulo entero de mi historia, por eso es fácil etiquetarla. Y las etiquetas son el peor invento en el mundo. Dicen que un tal Dios lo hizo en seis días y la verdad es que se nota. Me gustan los zombies lentos, superan con creces a los zombies rápidos. Son más de toda la vida, mantienen un suspense distinto. Con este cansancio yo misma parezco una infectada por el virus T. Tengo dos relatos a medias y nunca es buen momento. Estoy exagerando. En realidad sólo llevan una semana abandonados. A veces se siente curiosidad por saber qué espera en la siguiente parada. ¿Y si no hay nada? Todo el mundo siente miedo alguna vez. La cuestión es que Aristóteles creó su poética para dar instrucciones al escritor. Voy a liarme un cigarrillo.

¿Ves cómo resulta distinto?

Y a partir de aquí, monstruos.


i.