jueves, 12 de enero de 2012

Tras un cristal violeta

En un mundo perfecto llevaría horas caminando por las calles de New York city con los Smashing Pumpkins en mis auriculares y gente de diversas nacionalidades compraría mis libros. No existe el mundo perfecto. Aún. Pero existen mis paredes púrpura y mi mochila mágica donde además de apuntes siempre hay un libro y un cuaderno. Existen los momentos que dedico al día a escribir. Existen las canciones maravillosas y mi imaginación desbordante. Existen Mulder y Scully persiguiendo a los monstruos con un cazamariposas. Existe el helado de pistacho y los largos paseos a ninguna parte. Existen los sueños. Existen las ciudades inexistentes. Existen mis ganas. Existe el número 42 y la luna llena. Existen los lápices de colores. Existen las cosas muy picantes y los héroes anónimos. Existen los brownies calientes y el Onlimit en la Judería. Existe Filosofía y letras. Existen los poetas muertos y Allen Ginsberg con chistera. Existe el "Don't give up" y las páginas de miles de libros. Existe el papel y las calles recién amanecidas. Existo. "No hay otros mundos pero sí hay otros ojos".

Y a partir de aquí, monstruos.

i.

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